martes, 6 de agosto de 2013

J. A. Caesar



 J. A. CAESAR
KOKKYOU JUNREIKA (Victor, 1973)
Kokkyou Junreika es el segundo álbum y el más celebrado de la amplia discografía de J A Caesar, seudónimo que usa el compositor con base en Tokio Terahara Takaaki, aunque también se ha deletreado J A Seazer. Takkaki ha estado activo componiendo para varios proyectos teatrales y cinematográficos desde de los setentas. La música que contiene el álbum es una mezcla de rock progresivo, música tradicional japonesa de teatro, y música zeuhl. La grabación original del álbum duraba unas cinco horas pero la discográfica, Victor, exigió que se redujera a la duración de un LP. Por lo que Kokkyou Junreika se puede considerar un “Lo Mejor de” de esas grabaciones con un resultado majestuoso, lleno de cánticos imperecederos, mantras budistas, invocaciones celestiales y guitarra de fuzz apuntalada por los drones del órgano eléctrico de Caesar y las sobrecogedoras voces femeninas de Yoko Ran, Keiko Shinko y Seigo Showa.
En Kokkyou Junreika podemos encontrar dos tipos de composiciones: 5 temas de orientación anglosajona de rock psicodélico y proto-metal donde se encuentran las influencias de bandas como Pink Floyd, Black Sabbath o King Crimson, y cuatro temas más largos que se acercan más al krautrock y a la música Zeuhl de Magma.
El primer corte del CD es “Echigo Tsutsuishi Oyashirazu”, un rock rock progresivo que resulta un cruce entre Black Sabbath y King Crinsom. Sigue “Tenshoutan” que entra con un suave coro épico acompañado de una flauta y una voz femenina recitando en japonés. Hacia los dos minutos se cambian la flauta por la guitarra bajo y batería, un rock progresivo en la onda de unos King Crimson. Con “Haha Koishiva Sangoshou” vuelven al rock duro, metal a lo Black Sabbath, pero le falta consistencia. Como un cocido en donde la salsa esta demasiada aguada. “Kyoujo Bushi” es un instrumental con un órgano que recuerda a los Pink Floyd de la era A Saucerful of Secrets. Hay unos cánticos y voces femeninas que crean una atmósfera dionisíaca. Con “Eimei Shihen” siguen bajo las influencias psicodélicas de Pink Floyd de la era inmediatamente post-Barret. Hay una voz que grita en japonés que desconcierta, dando al tema una atmósfera de inquietud y suspense.
Con “Wasan” J.A. Caesar da paso a las composiciones más atmosféricas y extasiadas del álbum. “Wasan” es un tema épico que va en progresión. cantos celestiales y extasiados, atmósfera en crescendo acabando en un puro frenesí. Realmente sublime. Sigue “Jinriki Kikiuki No Tmae No Enzetsu Souan”, una composición que empieza con una voz mencionando los países en inglés de una manera fría, como en la presentaciones de unos juegos olímpicos, para luego entrar una voz masculina en japonés que va en crescendo musical y coral pero la voz mencionando los países continua creando una atmósfera entre inquietante y de éxtasis. Para mi el tema más preciosista y logrado del álbum. Mucha belleza. “Minkan Iryou Jutsu” el tema más largo del álbum con mas de 11 minutos de duración. Aquí nos encontramos ante una suite experimental y atmosférica que empieza con un ritmo suave de bajo y batería, entrando después un órgano a hurtadillas y lo mismo pasa con unas voces féminas un rato después. Un tema con una atmósfera de suspense y hasta algo fantasmal. El álbum lo cierra “Ootori No Kury Hi”, otra composición de cánticos celestiales y extasiados con atmósferas en crescendo y recordando a la música zeuhl de Magma. Y otro de los momentos mágicos del álbum.
Kokkyou Junreika es un álbum que tiene momentos brillantes. No convencerá a los más aferrados a los tres acordes pero para aquellos que gusten de música épica y atmosférica a lo krautrock y Magma será todo un deleite.  

1 comentario:

  1. Muchas gracias, soy super admiradora de este nipón. Ese álbum es una obra maestra! gracias por el análisis.

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